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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Puerto de Santamaría. 23 de noviembre. Cuando funcionan los cimientos.


   De sonido poco o nada os puedo hablar -y en cuanto a Paco Loco, tiene un blog muy bueno y muy explícito que os recomiendo-, pero de producción algo voy aprendiendo con los años -poco también- y sí que os puedo contar que me sorprendió lo que obtuvimos en tan poco tiempo. 

   En todos los discos anteriores que grabé, los instrumentos se iban grabando por separado (seguro que conocéis la secuencia: batería, bajo, guitarras, teclados...) y, en mi caso, con mucho margen de acción en el tiempo. Aquí teníamos que tenerlo todo grabado en 6 días, la base rítmica íbamos a ejecutarla a la vez y, además de que Paco no conoció las canciones hasta que nos sentamos en el estudio, ni Wilón ni Javi habían ensayado conmigo. Sí que es cierto que Javi me echó un cable con las estructuras y tenía unas cuantas canciones en la cabeza, pero no habíamos ensayado ni una sola vez. 

  Con estos ingredientes, aunque confiara ciegamente en ellos y en el productor, comprenderéis que estaba un poco acojonado. Pero nada más lejos de la realidad... Todas las baterías, los bajos y varios pianos quedaron listos entre el domingo y el lunes por la mañana (gracias, chicos, desde aquí; sois mis maestros). Las canciones estaban volviéndose del revés, muchos de los arreglos que yo tenía en la cabeza se dieron la vuelta y, aunque aún muy poco vestidas, las canciones comenzaban a funcionar. Y, ya sabéis, cuando los cimientos funcionan, funciona la casa.

  Si fui a grabar con Paco fue para encontrarme con una visión lejana de lo que yo tenía en mente y, sin duda, así estaba siendo. Los planes estaban saliendo bien.

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