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martes, 29 de septiembre de 2009

Inventario




Las sábanas sudadas. La mezcla de texturas de tu cuerpo y el mío. El fuerte olor a sexo y a perfume. La deshidratación por los excesos. Tus ojos en los míos. Las uñas en las nalgas. No querer irse nunca. No querer decir nada. Mis manos aprendiendo de memoria las líneas de tu cara. Por si fuera mentira. Por si ya no volvieras. Por si acaso...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Calleja´s celebration

El Búho bien, muy bien, requetebien. Gracias. Volveré. Y Mr. Tuya un huracán genial, como siempre.

Pero hoy estoy muy feliz, muy contento y muy nervioso porque vuelve Johnny, mi Johnny Bellvara, el mejor road manager del mundo. El tipo que para ser tan pequeño es el más grande. Y vuelve, no sólo para ser el roadie de A.G. en el bolo del sábado en La Calleja la Ciega, sino para quedarse a los tres bolos del aniversario y quemar todas las naves. Por si octubre viniera con frío... que parece que viene.

Os lo recuerdo:

JUEVES 24 (entrada gratuita): Pablo Valdés & the Crazy Lovers + Muñeco Vudú + Igor Paskual + Pepa y Pepe

VIERNES 25 (10 € anticipada / 12€ taquilla) : Fabián + Carlos Chaouen

SÁBADO 26 (10€ anticipada / 12€ taquilla): Alfredo González + Depedro


Entradas ya a la venta en La Calleja la Ciega. A por ellas que se están acabando¡¡¡¡¡¡¡¡¡

domingo, 20 de septiembre de 2009

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La música no se deja (I)

La música no se deja. Puede dejarte ella a ti –el miedo al papel en blanco, a la repetición, a la falta de ideas... ya saben-, pero si eres músico de verdad, creador... nunca la vas a dejar. Puedes plantearte dejar de hacer directos pero no podrás plantearte dejar de escribir, porque uno escribe para seguir vivo, para dejar en el papel lo que no curan los analgésicos. De esa terapia a veces salen grandes artistas que, en un momento dado, se dan cuenta de que lo que escriben puede ayudar a mucha gente. Escuchamos, leemos, observamos para encontrarnos a nosotros mismos. No buscamos más que esa frase que refleje lo que nos ha ocurrido hace media hora, ese riff de guitarra que suena como un despertador. Por eso la música, repito, no se deja. Ahora bien, algunos pretendemos que nuestra vida sea eso, dedicarnos al noble trabajo de entretener. Ser profesionales, hasta cierto punto, de la comicidad. Y eso, amigos míos, es un reto.


Ser un profesional de la música implica una dedicación completa y una conjunción de golpes de suerte difíciles de conseguir. Hace un montón de años, el hecho en sí de publicar un disco suponía la mitad del camino. El LP salía, tenía una promoción determinada, se distribuía por las tiendas y centros comerciales del estado, sonaba en radios o se organizaban conciertos para presentarlo. A día de hoy, que el disco salga es sólo un primer paso que no está encadenado a ninguno de los subsiguientes. Tu discográfica puede gastarse algo, mucha o poca plata en promoción, y en función de eso te abrirán las puertas de los medios –muy pocos te hacen caso si el gasto en promoción es nulo o cero-. Me dirán que también están las redes sociales: facebook, tuenti, myspace... Sí, y suelen ser de gran ayuda; pero necesitaríamos años para llegar a la gente del mismo modo que lo haría una promoción de, digamos, 3.000 €. Obviando esto, si conseguimos que se hable de nosotros, que la gente tenga cierta curiosidad por tu disco, es difícil que las ventas sean aceptables cuando no hay dónde encontrarlo. Los grandes almacenes ya no quieren copias de grupos noveles que no vengan avalados por la promoción de una multinacional. Puedes encontrarte con 100 copias de “La vida es un ratico” de Juanes en cualquier sede de El Corte Inglés, pero no encontrarás más que 1 de “Adiós tormenta” de Fabián –con suerte-.


En consecuencia con lo anterior, si no puedes vender tu disco en las tiendas porque el público no sabe que existe y, si lo sabe, no va a encontrarlo... nos quedan los bolos. El pan de cada día. Si la gente no va a ti, ve tú a la gente; esa es la consigna. Para eso necesitamos cierto capital que muchas discográficas no se gastan porque no lo tienen, no les apetece o prefieren gastarlo en otros productos. Si yo quiero ir a tocar a una sala a unos cientos de kilómetros de mi casa –más allá de Madrid, por ejemplo-, tengo unos gastos mínimos de unos 170 € si voy en tren –ida y vuelta-, algo menos si voy en coche. Hay que sumar lo que cuesten las comidas, habitaciones de hotel y gastos varios. Sólo para una persona, difícilmente andaríamos por debajo de los 230 €. Si a eso sumamos que en muchos sitios del estado te cobran por tocar en las salas –unos 200€ por decir un precio medio-bajo-, el coste total de tu concierto casi asciende a 500€. Tendrías que vender un mínimo de 50 entradas –a 10€ cada una- sólo para cubrir gastos, y eso es realmente complicado si nos remitimos a que no te conoce casi nadie. En definitiva, tu disco se quedará en tierra de nadie a no ser que tú o tu discográfica tengáis dinero suficiente para arriesgar por garitos de media España.


Si no hay pasta, no hay soluciones. Tu disco quedará guardado en cajas de cartón esperando a que el boca-oreja te saque de la oficina –o de detrás del mostrador- algún año no muy lejano, o te consolarás con ser una reseña biográfica en un libro sobre rock.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Lo peor de todo

Lo peor de todo es saber

que habríamos sido felices

hasta dar asco


Pero no

corazón.


Tuviste que joderlo a tu manera...


Y aquí me tienes ahora


ODIÁNDOTE


de tanto que te quiero


maldiciendo esa puta manía tuya

de vivir de puntillas.