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martes, 18 de agosto de 2009

Bebo para no estar solo cuando estoy rodeado; bebo para callar voces; bebo porque no contestas preguntas; bebo porque no soy capaz de dormir con miedo; bebo porque el miedo no me deja dormir; bebo para ser partícipe de cualquier sueño; bebo para verlo todo con otra mirada; bebo porque todos pueden burlarse de mí; bebo para huir de todos, de ella, de alguien; bebo porque nadie puede sacarte de aquí; bebo porque está prohibido mostrarse sincero; bebo por lo que no sé si volveré a vivir; bebo por apetencia, por displicencia, por dejadez, por falta de ánimo, por ganas de todo, por tiempo que pierdo, por guerras que gano, por sentirme aquí. Vivo. Cuerdo. Lúcido. Muerto, al fin. Como todos. Como tú.




"El despertar de la lucidez puede no suceder nunca, pero cuando llega, si llega, no hay modo de evitarlo. Y cuando llega, se queda para siempre. Cuando se percibe el absurdo, el sinsentido de la vida, se percibe también que no hay metas y que no hay progreso. Se entiende, aunque no se lo quiera aceptar, que la vida nace con la muerte adosada, que la vida y la muerte no son consecutivas, sino simultáneas e inseparables. Si uno puede conservar la cordura y cumplir con normas y rutinas en las que no cree es porque la lucidez nos hace ver que la vida es tan banal que no se puede vivir como una tragedia". *1

*1 Texto extraído del largo Lugares comunes, de Adolfo Aristarain. LA PELICULA, así en mayúsculas

miércoles, 12 de agosto de 2009

Sólo quería morderte los labios

Una caricia

un guiño

un par de bofetones

Una llamada a tiempo

Un susto corto

Un “ánimo, mi vida

yo mataré a esa panda de cabrones”

Saber que estabas cerca

no en kilómetros

líneas

autopistas

tampoco en la reserva

de un teléfono

Tan simple como cerca

aquí metida

echándome de menos

-o mintiéndolo-

Sólo era eso

amor

sólo era eso

la rabia de saber que estamos lejos

y no hay línea continua

que me quite este daño.


A. G.

jueves, 6 de agosto de 2009

Dale al play

Lo tuviste a punto,
como un dedo en el gatillo...
Lo dejaste a medias
en un lapso de ansiedad.

¿Cuánto tiempo más van a esperar
tus ojos grandes?
Ya no tengo edad
para empatar.

"Por algún motivo
no consigo encapricharme"
me soltaste, digna,
como un órdago letal.

Vamos a dejar la sacarina
para el postre.
Todo ahora
o nada hasta el final.

El verano va a quemar
lo poco que nos queda.
Dale al play
y siéntate a mirar

A.G.