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miércoles, 16 de septiembre de 2009

La música no se deja (I)

La música no se deja. Puede dejarte ella a ti –el miedo al papel en blanco, a la repetición, a la falta de ideas... ya saben-, pero si eres músico de verdad, creador... nunca la vas a dejar. Puedes plantearte dejar de hacer directos pero no podrás plantearte dejar de escribir, porque uno escribe para seguir vivo, para dejar en el papel lo que no curan los analgésicos. De esa terapia a veces salen grandes artistas que, en un momento dado, se dan cuenta de que lo que escriben puede ayudar a mucha gente. Escuchamos, leemos, observamos para encontrarnos a nosotros mismos. No buscamos más que esa frase que refleje lo que nos ha ocurrido hace media hora, ese riff de guitarra que suena como un despertador. Por eso la música, repito, no se deja. Ahora bien, algunos pretendemos que nuestra vida sea eso, dedicarnos al noble trabajo de entretener. Ser profesionales, hasta cierto punto, de la comicidad. Y eso, amigos míos, es un reto.


Ser un profesional de la música implica una dedicación completa y una conjunción de golpes de suerte difíciles de conseguir. Hace un montón de años, el hecho en sí de publicar un disco suponía la mitad del camino. El LP salía, tenía una promoción determinada, se distribuía por las tiendas y centros comerciales del estado, sonaba en radios o se organizaban conciertos para presentarlo. A día de hoy, que el disco salga es sólo un primer paso que no está encadenado a ninguno de los subsiguientes. Tu discográfica puede gastarse algo, mucha o poca plata en promoción, y en función de eso te abrirán las puertas de los medios –muy pocos te hacen caso si el gasto en promoción es nulo o cero-. Me dirán que también están las redes sociales: facebook, tuenti, myspace... Sí, y suelen ser de gran ayuda; pero necesitaríamos años para llegar a la gente del mismo modo que lo haría una promoción de, digamos, 3.000 €. Obviando esto, si conseguimos que se hable de nosotros, que la gente tenga cierta curiosidad por tu disco, es difícil que las ventas sean aceptables cuando no hay dónde encontrarlo. Los grandes almacenes ya no quieren copias de grupos noveles que no vengan avalados por la promoción de una multinacional. Puedes encontrarte con 100 copias de “La vida es un ratico” de Juanes en cualquier sede de El Corte Inglés, pero no encontrarás más que 1 de “Adiós tormenta” de Fabián –con suerte-.


En consecuencia con lo anterior, si no puedes vender tu disco en las tiendas porque el público no sabe que existe y, si lo sabe, no va a encontrarlo... nos quedan los bolos. El pan de cada día. Si la gente no va a ti, ve tú a la gente; esa es la consigna. Para eso necesitamos cierto capital que muchas discográficas no se gastan porque no lo tienen, no les apetece o prefieren gastarlo en otros productos. Si yo quiero ir a tocar a una sala a unos cientos de kilómetros de mi casa –más allá de Madrid, por ejemplo-, tengo unos gastos mínimos de unos 170 € si voy en tren –ida y vuelta-, algo menos si voy en coche. Hay que sumar lo que cuesten las comidas, habitaciones de hotel y gastos varios. Sólo para una persona, difícilmente andaríamos por debajo de los 230 €. Si a eso sumamos que en muchos sitios del estado te cobran por tocar en las salas –unos 200€ por decir un precio medio-bajo-, el coste total de tu concierto casi asciende a 500€. Tendrías que vender un mínimo de 50 entradas –a 10€ cada una- sólo para cubrir gastos, y eso es realmente complicado si nos remitimos a que no te conoce casi nadie. En definitiva, tu disco se quedará en tierra de nadie a no ser que tú o tu discográfica tengáis dinero suficiente para arriesgar por garitos de media España.


Si no hay pasta, no hay soluciones. Tu disco quedará guardado en cajas de cartón esperando a que el boca-oreja te saque de la oficina –o de detrás del mostrador- algún año no muy lejano, o te consolarás con ser una reseña biográfica en un libro sobre rock.

9 comentarios:

bydiox dijo...

Me ha gustado particularmente esta entrada y por ello la he enlazado desde el blog de Nacho Vegas, seguro que hay más de uno o de dos que no saben la vida dura que lleva el artista que no ha firmado con una multinacional.

Befree dijo...

Me topé por casualidad con tu blog, y leyendo tus escritos antiguos, me quedé... embelesada.
Podría felicitarte vía correo electrónico, pero no vi ninguna manera de hacerlo sin que fuese público y bueno, pues lo hago por aquí... Me gusta mucho tu blog. Y el video de "el último taxi" está genial.

Sólo quería dejar constancia de mi paso por aquí.

Saludos y buena suerte.

Orologiaio dijo...

Gracias por tu entrada. Clara, bastante demoledora, pero sincera.

:)

Nuria dijo...

No sé qué decir. Siempre tienes las palabras justas.

Marta dijo...

se lo duro que es buscar un disco de un grupo poco conocido por que llevo unos meses en su busqueda y nada. pero por suerte, los tuyos los encontre a la primera. Y aunque hablo de Pablo y de ti cuando hablo de música, me parece que no tengo gran exito. Pero yo sigo intentandolo.

Nuria dijo...

Yo te pincho en mi humilde programa de radio, no es mucho, pero ya tengo varios amigos que llevan alguna de tus canciones en el típico cd para el coche.

Anónimo dijo...

Miro "El reproductor en..." y veo el segundo disco de Fran Fernández. Como seguro sabrás, ese trabajo fue grabado el verano pasado en los quince dias de vacaciones que tenía Fran, como todo currante.

Entiendo que el objetivo de un músico muy por encima de cualquier otro debe ser hacer buenas canciones. Digo esto sobre todo por un motivo: el componer buenas canciones (o no) es algo que depende única y exclusivamente de la persona en cuestión...

¿Vivir de la música en pleno año 2009? en cierto modo es como que te toque la loteria. Es obvio que cuanto más juegues, más opciones tienes, pero nada te garantiza el poder lograrlo.

Por eso vale más centrar la mayor parte de los esfuerzos en las canciones. Si sale, cojonudo... si no ahí quedarán un conjunto de buenos temas y un grupo de gente que los habremos disfrutado.


saludos!!

juanito dijo...

Joder cuanta razón. Ánimo y a seguir intentándolo

DaPePan© dijo...

Hola,

Me parece muy buena tu entrada y las reflexiones que haces en ella, pero no estoy de acuerdo con mucho de lo que dices.

Por lo pronto no creo en el sistema que hay montado alrededor de las discográficas. Entiendo que les den de comer a muchos, pero ahora mismo hay muchas alternativas que pueden llevarte arriba y que no sean los artistas las que vayan a las discográficas, sino al revés.

Discrepo con que internet no pueda proporcionarte un altavoz mayor que una promoción de unos pocos miles de euros. El P2P ha dado mucha visibilidad a grupos antes desconocidos y las entrevistas en blogs y similares pueden darte un empujón muy importante en tu carrera. La música en internet cada vez tiene más peso en el mundo real, sólo hay que ver la popularidad de Spotify u otras alternativas similares.

No comparto tampoco la ideología del disco, un artista ahora mismo son canciones que de forma individual le den a conocer, a partir de ahí los discos son un peldaño más.

Ánimo en el camino. Yo por mi parte seguiré escuchándote y aportando mi granito de arena viendo tus bolos y dándote visibilidad siempre que tenga oportunidad, y no por simpatía sino porque creo que eres muy bueno.

Un saludo.